Cliente y sector
Font Barcelona · Industria, diseño e interiorismo
Fontini es una empresa familiar de segunda generación especializada en la fabricación de mecanismos eléctricos de porcelana y metal. Sus interruptores habían alcanzado un amplio reconocimiento, especialmente en proyectos vinculados a entornos rurales y arquitecturas de inspiración tradicional.
Roger Font había crecido viendo cómo su padre y su tío construían la empresa. Después de años trabajando en ella, empezó a imaginar una marca capaz de proyectar aquel conocimiento industrial hacia un universo más contemporáneo, conectado con Barcelona, la arquitectura, el diseño y la cultura.
Aquella visión acabaría convirtiéndose en Font Barcelona.
Contexto
Las primeras conversaciones con Roger giraban alrededor del mundo en el que debía vivir aquella futura marca. Compartíamos referencias, intuiciones e ideas para definir su sensibilidad, su nivel de exigencia y su actitud.
Algunas propuestas parecían imposibles, como imaginar vestidos de alta costura construidos con fragmentos de porcelana para explicar las posibilidades de un material reciclable. Pero aquel ejercicio tenía sentido: estábamos explorando hasta dónde podía llegar su universo.
Mientras tanto, Roger compartía esa visión con Oriol Guimerà y Joan Cinca, que desarrollaban el diseño industrial de los primeros mecanismos. Dos procesos que avanzaban en paralelo, guiados por una dirección común.
Tensión detectada
El interruptor llevaba décadas formando parte del paisaje cotidiano hasta convertirse en un objeto prácticamente invisible.
Elegimos cuidadosamente las lámparas, las sillas o cualquier elemento decorativo por su forma, sus materiales y la personalidad que aporta a un espacio. Sin embargo, los mecanismos eléctricos seguían tratándose como componentes funcionales destinados a pasar desapercibidos.
Font Barcelona estaba desarrollando piezas que merecían otra consideración. Necesitábamos encontrar la manera de presentarlas para que el mercado reconociera su valor.
Diagnóstico DLAB_
El significado profundo de Font Barcelona estaba en su actitud.
Roger impulsaba una interpretación personal del legado industrial familiar. Los primeros mecanismos se diseñaban con la exigencia, la presencia y el detalle propios de una pieza de joyería, mientras construíamos un territorio de marca dispuesto a explorar y cuestionar lo establecido.
Cuando vimos los prototipos de la colección 5.1, todo encajó. Llevábamos meses preparando el universo en el que aquellos objetos iban a vivir.
Esa correspondencia entre visión y producto nos proporcionó un criterio compartido para orientar las decisiones posteriores.
Decisión estratégica
Decidimos convertir aquella actitud provocadora en el eje de la comunicación.
Sacamos el interruptor de su contexto habitual para presentarlo como protagonista absoluto, con la presencia de una escultura o una pequeña pieza arquitectónica. Su volumen, textura, materiales y precisión adquirían toda la atención.
El lenguaje verbal acompañaba esa decisión. Claims como «We're so bold» y «Don't be so square» expresaban seguridad, irreverencia y una invitación a cuestionar por qué aceptamos cualquier interruptor en espacios donde cuidamos hasta el último detalle.
Resultado verbal, visual y de percepción
Font Barcelona adquirió un lenguaje propio que situaba sus mecanismos en el territorio de la arquitectura, el interiorismo y el diseño contemporáneo.
La comunicación permitía apreciar sus cualidades formales y materiales, reforzando una percepción del producto que iba más allá de su función eléctrica.
Materialización de la estrategia
La colección 5.1 estableció las bases de este posicionamiento. Después llegaron DO, DO Low, Bridge y SOLO, cada una con personalidad propia y vinculada al mismo universo.
Desarrollamos nombres, fotografía, catálogos, packaging, identidad digital y contenidos de comunicación. El trabajo se extendió a newsletters, materiales comerciales y ferias internacionales, manteniendo un criterio reconocible a medida que la marca incorporaba nuevas colecciones.
Aprendizaje del caso
Font Barcelona nos enseñó el valor de compartir una visión antes de que cada disciplina empiece a trabajar. Esa complicidad permitió que el desarrollo industrial y la construcción de marca avanzaran con autonomía, pero desde una sensibilidad común.
También confirmó algo que habíamos intuido desde las primeras conversaciones: incluso un objeto tan cotidiano como un interruptor puede despertar admiración cuando aprendemos a mirarlo de otra manera.








Servicios relacionados
Diagnóstico estratégico · Posicionamiento de marca · Plataforma y arquitectura de marca · Estrategia de comunicación · Naming · Marca en momentos de cambio



